La televisión no es mi país

Por @franciscoxec

No necesita mayor demostración afirmar que el perfil de Facebook (u otras redes sociales) no demuestra quién se es en realidad. Lo normal es ‘editar’ partes de la vida diaria y mostrar solo un personaje construido. Inclusive, ni intentando contarlo todo es posible ser lo que aparece en una pantalla de portátil. Sigue leyendo

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DEVO EN EL VIDEOJUEGO NEUROMANCER

NEUROMANCER es un videojuego de 1988 inspirado en la novela de William Gibson. Los derechos del juego pertenecían al escritor Timothy Leary, quien llevó el proyecto a Interplay.  La banda sonora del juego de aventuras cibernéticas está basada en la canción «Somethings never change» (algunas cosas nunca cambian) de la genial banda estadounidense DEVO

La canción estaba incluída en su álbum «Total Devo» (de 1988, también) pero no fue la más exitosas del disco. Dicen que fue criticada por blandurria, y la verdad es que tienen temas mucho más experimentadores y arriesgados a todos los niveles aunque, como siempre, hay alguna frase clavada, un estribillo industrialpop muy resultón y un gustazo de soniditos.

La versión del tema de Devo para la Commodore 64 se hizo incluso más conocida que la original y probablemente sea la primera canción adaptada para un videojuego. Es un temazo:

Some things never change de Devo forma parte de la banda sonora del videojuego Neuromancer, como recurso melódico y tema principal, con arreglos y composiciones del ingeniero de sonido David Warhol, mago del 8 y 16 bits, o chiptune.

 

Por Musidora

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‘Avatar’, por Gat de Plexiglas y Cesko Slovenská

Una nueva canción y vídeoclip han sido publicados por CSK Studios, con la participación de Gat de Plexiglas (voz) y Cesko Slovenska (instrumentos).

Vídeo en YouTube:

Canción HD en Bandcamp:

En una primera ocasión, se hizo lo mismo con el ‘mashup’ de Goodbye Horses y de Flying, participando Sandroide en las voces.

Ahora, la canción recreada es ‘Avatar’, de Dead can Dance, de su segundo álbum Spleen and Ideal (1985). Esta vez, el desafío era transformar una canción prácticamente electrónica en acústica. Para ello, la caja rítmica fue reemplazada por una pandereta y el clavecín electrónico por un laúd español. Un reto aparte fue descifrar las líricas de Lisa Gerrard, cuya única intención no es semántica sino instrumental.

El laúd utilizado en la grabación.

Finalmente, para la grabación del vídeo se escogió el Parc de la Ciutadella. Las cascadas del lugar tenían la magia necesaria para potenciar visualmente la atmósfera épica de esta canción. Todo en medio de los acontecimientos ocasionados por el COVID-19, que complicó en algo la logística, aunque con persistencia pudo ser superado.

Se esperan más canciones y videoclips del proyecto CSK Studios, coordinado por Cesko Slovenská (Ejército del Aire).

Barcelona, septiembre de 2020

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Tenet, una rave distópica

@franciscoxec

Ver ciencia ficción estando ya en una película de ciencia ficción (todos con mascarillas en el cine y atentos al primero que se le ocurra toser), tendría que haber sido una experiencia.

Y sí que lo fue, pero por la explosiva banda sonora del sueco Ludwig Göransson, que nos estremeció a todos de principio a fin. ¡Hasta daban ganas de gritar al final! Ver Tenet sin los altavoces y acústica adecuados es como ir a un concierto con tapones en los oídos (o como besar con mascarilla). No hay manera de verla en el portátil, pues parece que hubiera sido concebida ya no como experiencia audiovisual sino, sobre todo, auditiva. Sin exagerar, es lo más cercano a haber estado a una discoteca en los últimos meses de pandemia; aunque las imágenes lo convertían todo más bien en una rave distópica.

Aquí, Ludwig Göransson, explica el proceso creativo junto al director de la película Christopher Nolan, que posee sólidos conocimientos musicales:

Por supuesto, no se puede ser mezquino con el argumento, el despliegue visual y las más que decentes coreografías marciales. Sobre esto último, me sorprendió gratamente no ver efectos especiales a lo Matrix sino movimientos muy ensayados de barridos, proyecciones, luxaciones y estrangulaciones; una agradable sofistificación producto de los tiempos en que vivimos. Y ello no solo pasa con las peleas. En general, Nolan hizo lo posible por usar escenas reales; algo que se nota.

Y hablando de los tiempos, ver un protagonista negro que no actúa como ‘negro’ en una película cuyo público objetivo no está determinado por la cantidad de melanina en la piel, sabe muy bien. Ni siquiera hubo en el guión el más mínimo comentario (o típico chiste) al respecto; nada. Es más, ni nombre tenía el personaje, pues simplemente era el PROTAGONISTA.

Y, aquí, el mérito por lo anterior no es de Nolan o de John David Washington, un superactor que, para mi gusto, supera al padre (Denzel Washington, alias ‘my men’, frase muy de afroamericano; algo que su hijo nunca diría en una película como esta). El mérito, por fin, es de la sociedad en su conjunto, pues Tenet no pretende en momento alguno ser políticamente correcta (¡Felizmente!). Si Nolan escogió a Washington no fue porque él es buena gente sino porque el guión (en un mundo como el actual) se lo pedía y punto. Aquella incómoda sensación de las películas que, por cumplir cuotas raciales o de género, colocan personajes forzados no tiene espacio aquí.

Por ello, criticar a Tenet por no otorgar más peso a las mujeres, no cuestionar la sexualidad binaria ni las relaciones de poder y quién sabe qué cosas más, podría llevarnos al absurdo más absoluto. Ya bastante tiene Nolan liándose con la física cuántica y el tiempo como para, encima, salvar al mundo de sus taras con una película. Ojo, que no sabemos qué tipo de relación tiene en el futuro el Protagonista con Neil (Robert Pattinson), pero por ahora es ‘solo’ de hermandad.

Y, para terminar con el tema, no puedo dejar de mencionar dos obras: In the Hit of the Night (1967) y Moonraker (1979). En la primera, Sidney Portier hizo de detective y tuvo que recibir una bofetada de un blanco que lo consideraba un insolente. La bofetada, por supuesto, fue respondida. Y, claro, aún falta mucho por hacer en 2020, pues en el Imperio aún ocurren  asesinatos raciales por parte de su policía… pero tampoco olvidemos que en las protestas no solo participan negros.

En la segunda, el James Bond de Roger Moore entró en confusión cuando ‘un’ doctor resultó siendo una mujer, la que termina frunciendo el ceño. En mi opinión, ninguna de estas dos películas quiso ser políticamente correcta sino, simplemente, ofrecer un retrato del tiempo en que fueron rodadas.

Regresando a temas estrictamente cinematográficos, seguro que muchos se preguntarán sobre los confusos hilos narrativos de la película. En mi cabeza, en cambio, solo hay un recuerdo que cuenta: la sensación de una masa amorfa de sonidos e imágenes que pueden generar una experiencia alucinógena. ¿Contradicciones, hilos narrativos no resueltos? Pues no sé, ya saldrán los artículos periodísticos explicándolos y resolviéndolos. Y, por supuesto, yo no leeré ni uno.

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Futuros de Cine: VIVA LA VIE (1984)

La película francesa VIVA LA VIE se estrenó en 1984, dirigida por Claude Lelouch con un reparto vistoso, con la elegancia de Michel Piccoli y Charlotte Rampling a la cabeza. Algo extraña y experimental, es una pieza curiosa del cine fantástico.

El propio director aparece al principio de la película y nos introduce en un ambiente misterioso, onírico, envuelto en la banda sonora de Didier Barbelivier con el tema principal A E I O U.

Un rico empresario y una actriz, sin relación aparente, desaparacen simultáneamente de manera inexplicable para regresar tres días después con sus preocupadas familias. A las pocas horas, desaparecen de nuevo. Las respectivas parejas entran en contacto para investigar el intrigante suceso, que irá resolviéndose de manera fantasiosa. El paisaje interior revela la típica crisis de madurez en el protagonista.

 

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