Por Nicholas Avedon

En este artículo trato de explicar cómo un joven escritor norteamericano pudo imaginar internet y la realidad virtual a principios de los 80, antes de que existiera. Quizás su nombre no os suene familiar: William Gibson, autor de Neuromante. Alguien que no pudo graduarse en el instituto por ser un negado en matemáticas. Alguien que admitiría después que estaba obsesionado con “Aullido” de Allen Ginsberg y la cultura Beat. Una persona que en suma, nunca supo nada de informática. Hablamos del padre del movimiento ciberpunk: ¿os suena Jhonny Mnemonic?, no solo firmó el guión, sino que fue el que escribió la historia corta original.

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El término ciberpunk hoy día puede parecer trasnochado, tanto a la generación de los que nacieron mucho antes como a los que nacieron tiempo después. Después de todo, este fenómeno cultural tuvo una aparente corta vida en su nacimiento a principios de los años 80, inspirado por el movimiento punk, la generación Beat y la ciencia ficción. Una mezcla explosiva y aparentemente irreconciliable.

De no ser por Alien y Blade Runner, las dos primeras películas de ciencia ficción con estética ciberpunk, nuestras retinas no hubieran puesto cara a esa filosofía basada en la genial frase “alta tecnología, vida de miseria” que reflejan tan bien Blade Runner o Jonny Mnemonic. El ciberpunk rompe los cánones de la ciencia ficción, hasta el punto que muchos fans de la ciencia ficción dura le echan en cara al ciberpunk el que no se moleste en explicar la tecnología ni cual es el funcionamiento del mundo. Como si hiciera falta. No han entendido lo más importante: en el ciberpunk no hace falta explicar nada, porque a nadie le importa el mundo. Es el sello del género: el mundo apesta. No hay héroes, ni villanos. No existe el bien ni el mal. Todos están en un barco que se hunde y su única intención es aguantar un poco antes de mojarse los pies, como sea, incluso vendiendo su alma hueca a la tecnología, el nuevo aliado del diablo. De fondo, suenan violines eléctricos y tras unas gafas de sol y bajo una chupa de cuero negra, unas prostitutas esperan que el mundo se acabe. Ellas ya no son de este mundo, o al menos lo que queda de sus cuerpos.

Eso es ciberpunk: Drogas, implantes, realidad virtual, sexo, violencia, inteligencia artificial y la búsqueda del sentido de la vida. La tecnología es lo de menos, al fin y al cabo los que viven en la calle, tienen sus propios planes para usar esta tecnología a su manera. La prosa ciberpunk es rica en crear nuevos términos y en adoptar como propios invenciones anteriores huérfanos de universos creativos: cibernética, phreaking, ciberespacio. Para las generaciones de hoy día son parte de una realidad. Hace treinta y cinco años, fruto de la imaginación de unos escritores, unos “pirados” que iban por libre.

Del mismo modo que la generación beat de los 50 influyó en la cultura hippie, el ciberpunk ha modelado la cultura actual de Internet. El término «tekkie» fue acuñado por Paul Saffo en 1993. Ocho años después, en 2001 internet y la cultura «hacker» es omnisciente, herencia directa del Ciberpunk de los 80. Ya no se usa el término phreaking, pero durante los 90 era muy común que los piratas informáticos que actuaban sobre los sistemas de telefonía fueran de la mano de lo que hoy conocemos como hackers. Hoy el hacking ya no es un ideal, sólo una forma más de ganarse la vida. Exactamente como predijeron, al igual que el ciberespacio (Internet) y la realidad virtual (busquen en Google Sony VR o Oculus Rift si no me creeis). Lo más curioso del tema es que William Gibson, era y sigue siendo, un total desconocedor de la informática.

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Drogas, rock’n roll y chupas de cuero

Como no podía ser menos, el inicio del ciberpunk fue criticitado en su entorno original, la ciencia ficción. Algunos han llegado a afirmar que el ciberpunk -inexistente como verdadero género- es la mejor campaña de marketing que ha tenido la ciencia ficción. Y citan a grandes autores clásicos como Phillip K. Dick y la temática de sus obras (que inspiraron películas como Blade Runner, Minority Report o Desafío total). Lo cierto es que una de las señas de identidad del ciberpunk es el culto a la estética del perdedor. Algo a lo que Dick nunca le prestó atención -aunque estaba ahí-, y mucho menos otros autores ‘clásicos’ de la ciencia ficción como Ballard, Lem o Pohl. Si alguien me sugiriera que Asimov también podría haber entrado en el pack, hubiera dejado de hablarle y me hubiera cambiado de acera.

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El bueno de John Shirley, además tenia un grupo de rock.

Ya en el poderoso relato “Zona libre” de uno de los autores padres del Ciberpunk, John Shirley, se mencionan cuatro detalles que juntos no habían sido unidos en una misma narración de forma estética: música rock, drogas, sexo de pago e implantes cibernéticos. Lo mejor de todo, es que jamás habían ido de la mano de algo cercano a una prosa trabajada, con una lírica urbana como la de Shirley. No tan recargada y compleja como la de Gibson, pero ciertamente, el ciberpunk original de los 80 tiene un estilo propio, que se permite adornar con fulanas vestidas de cuero y gafas de espejo. Un guiño para despistar a los que se quedan atónitos en la superficie.

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Realismo sucio, dadaísmo, punk y música electrónica

Hartos de dragones, de óperas espaciales y de sagas galácticas llenas de orden y magnificencia, pasillos impolutos y trajes de colores lisos y sin arrugas, música clásica y descripciones llenas de elipsis generacionales, Gibson, Sterling, Cadigan, Rucker y Shirley crearon una nueva forma de expresión, cercana al punk en su exabrupto al establishment, en este caso literario. Su visión rompedora del futuro no venía de la nada y a su vez estaba alejada de las distopías de la ciencia ficción. Indudablemente influenciados por Ginsberg y la generación Beat, el realismo sucio, quizás por el dadaísmo y desde luego por el punk, rompieron con la ciencia ficción, creando un género que trascendía lo literario, creando un estilo visual propio que rápidamente fue adoptado por el cine aunque hay que destacar que Blade Runner, estrenada en 1982 fue anterior a Neuromante, de 1984 y que el propio Gibson alucinó cuando vio la película y supo que aquella textura, era la misma que tenía las tripas de su novela.

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Gibson, en su primera novela, Neuromante, vendió más de 6.5 millones de copias en todo el mundo, y fue aclamado por la revista Time como una de las 100 mejores novelas escritas en inglés desde 1923. Muy pocos autores de ciencia ficción, han logrado algo así, por no decir ninguno. Para la revista Time literalmente “no hay forma de expresar lo radical que fue Neuromante cuando apareció”. El año que apareció en escena, ganó los premios más importantes de la ciencia ficción norteamericana. A estas alturas debería quedar claro el currículum literario, la solvencia como escritor y lo novedoso de su propuesta. Vayamos al fondo ¿de dónde viene toda esta trasgresión?

D 20245-01 (RCOD 273) The Clash. Obligatory Credit - CAMERA PRESS/Caroline Coon. SPECIAL PRICE APPLIES - CONSULT CAMERA PRESS OR ITS LOCAL AGENT. Members of the Clash, left to right: lead guitarist Mick Jones, vocalist Joe Strummer and bass guitarist Paul Simonon. The Clash created a fresh and energetic sound that led the explosive punk movement in the late 1970's. Their music was charged with a left-wing political ideology that they combined with strong tuneful melodies to win them numerous chart successes on both sides of the Atlantic. The band stayed together longer than most, but when the superb songwriting partnership of Joe Strummer and Mick Jones began to disintegrate because of disagreement, the band made a rapid decline and officially split in 1986. 1976

The Clash

El Punk proviene del movimiento contracultural nacido en los 70 y desarrollado principalmente en Inglaterra. No sólo es un tipo de música, sino un movimiento socio-cultural donde la individualidad prima por encima de todas las cosas, y donde la subversión y el rechazo sistemático de cualquier tipo de autoridad u orden es la base. La cibernética, que ya existía en los 80 (descrita por primera vez a principios del siglo XX por un biólogo alemán llamado Jakob von Uexküll), ahora adquiere otro tinte oscuro bajo la literatura de Gibson, ya que Gibson usa no solo la estética, sino la filosofía Punk como parte esencial de sus mundos.

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Kraftwerk

Paralelamente, y como no podía ser menos, la música electrónica aparece un poco antes, en el 74, con el “Autobahn” de un grupo llamado Kraftwerk. Las referencias a la ciencia ficción la tecnología son constantes en Kraftwerk, incluso decían de si mismos que eran la banda de música de «Metropolis», de Frintz Lang, la primera película de la historia considerada pre-ciberpunk por algunos. Al igual que otros grupos de esa misma época, como Throbbing Gristle, la influencia del dadaísmo es paralela al desarrollo del ciberpunk. Tanto el uso de la tecnología como la misma retórica oscura y pesimista sobre la humanidad, confluyen en el nacimiento del ciberpunk, el techno, la música industrial y otros subgéneros. Todos ellos formaron parte de la subcultura underground de los EEUU. No es casualidad que el carácter anti-sistema de la música industrial coincida en muchos puntos con el ciberpunk y su fijación por las corporaciones que controlan la vida de las personas.

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Skinny Puppy

En Vancouver, Canadá, cerca de donde vivían Gibson y Cronenberg —sí, el director de cine—, aparecen grupos de música industrial como Skinny Puppy. Otros grupos como Front 242 tienen incluso títulos con nombres tan explícitos como “Neurodancer”.

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Front 242

 

Manga y cine. Mucho cine. La segunda ola ciberpunk.

Los propios padres del ciberpunk ya dieron por muerto a su vástago huérfano de madre en los 90. Pero desde el imperio del sol llegaron nuevas visiones. Los japoneses trajeron del sintoísmo y del manga, una nueva versión -mejorada- del ciberpunk anárquico de los 80: el alma de las cosas. Los japoneses dominaban el arte de dotar a las máquinas de vida, y a los seres humanos de máquinas. Katsujiro Otomo, Masamune Shirow y Mamoru Oshi. Lo demostraron con el primer manga que desbordó sus fronteras: Akira. Una obra maestra del manga que representa la quinta esencia del ciberpunk nipón de los 90. Junto con otras obras maestras como “Ghost in the shell”, representan la visión nipona del ciberpunk.

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“Ghost in the shell” de Masamune Shirow

Los puntos en común con la generación del 80 están ahí: estados descompuestos y corruptos en manos de meta-corporaciones, tecnología invasiva para la intimidad del ser humano, hasta llegar a lo más profundo. Un mundo sin esperanza, sucio, podrido y oscuro. La lucha por sobrevivir y una estética, definitivamente lejana de la ciencia ficción clásica.

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Fotograma de Akira, con Neo-Tokio al fondo.

Si bien en los 90 los japoneses dieron imagen al Ciberpunk, los nuevos autores como Neal Stephenson dotaron al género de tramas más cercanas al cine negro y más cercanas a la ciencia ficción, usando la informática como tema científico de base. En la Europa continental el género se mezcló con otras corrientes nuevas, generando el BioPunk y dando cada vez mas importancia a la tecnología informática en detrimento del espíritu.

Videojuegos

De la literatura, la música, el cómic, el cine, saltamos al arte del siglo XXI: los video juegos. La influencia del ciberpunk en los videojuegos es brutal. Existen cientos de géneros que parecen sacados del ambiente descrito en una película ciberpunk: Neuromancer, Shadowrun, Syndicate, Beneath a Steel Sky, Blade Runner, Flash back, Murder, Snatcher, System Shock 2, Deus Ex y en breve… Cyberpunk 2077.

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La VR ya está aqui. De verdad.

Comenzamos 2017, el que para muchos será el año del despegue de la realidad virtual en la industria de los videojuegos. Un mundo que ya soñó William Gibson en 1984.

Cine y televisión

Todo el mundo conoce el ciberpunk por el cine y la televisión, así que me parecía justo dejarlo para el final. Es lo fácil, citar las grandes obras clásicas del género que todos pueden reconocer. Allá vamos, con algunas sorpresas que generarán polémica. Allá va mi lista de las mejores películas ciberpunk de todos los tiempos. Seguro que me dejo alguna, pero diez no es una lista muy larga para tantísimas que podría elegir:

Blade Runner (1982)
Videodrome (1983)
Brazil (1985)
Robocop (1987)
Akira (1988)
Desafío total (1990)
Ghost in the Shell (1995)
Matrix (1999)
Minority Report (2002)
Chappie (2015)

Podría escribirse otro artículo completo acerca de cada una de esas películas y por qué merece su entrada en esa lista. Pero no lo haré, por que el cine siempre tiene muchas mas referencias contrastables, y sobre todo, en noventa minutos habrás cargado en tu cabeza toda la información que necesitas saber sobre ellas.

Hablemos por último de series de televisión ciberpunk. Malas noticias: no existen.

Sin duda la serie actual “The expanse” debería ser mención especial, aunque no se puede considerar ciberpunk, al menos yo no lo haría. Pero es tan buena que casi se le puede perdonar que falten algunos elementos clave. El estilo lo tiene. ¿No se le puede perdonar la inexistencia de implantes e IAs?

Por otro lado tenemos a “Mr. Robot” una buena de serie que aborda muchos temas similares, pero que es demasiado cercana para considerarse ciberpunk. Tampoco hay en ella IAs ni implantes. Si algunas drogas bien conocidas, sexo juvenil y corporaciones malvadas y un mundo a la deriva, pero no es suficiente. Es una versión hacker de “El club de la lucha”. Quizás si hubiera estado rodada en Tokio tendría la estética adecuada, pero no, tampoco es ciberpunk.

Si buscáis en la wikipedia veréis que “Dark angel” es catalogada como Ciberpunk, pero que en la propia sinopsis habla de como la protagonista intenta llevar una vida normal en un Seatle post-apocalíptico. No, este tipo de “ciberpunk” no tiene nada que ver con el que he descrito durante todo el artículo. Este tipo de ciberpunk solo utiliza las luces de colores, la terminología y un futuro más o menos tecnificado y post apocalíptico como excusa para narrar una ficción. No hay nada más.

Al margen de la muy mejorable “Almost human” que fue cancelada hace un par de años, no hay otra serie que se acerque al género. En los 90 teníamos a “Max headroom”, pero a la que faltaban muchos elementos para considerarse puramente ciberpunk. A punto de estrenarse “Carbono alterado” promete ser puro ciberpunk, ya que está basado en la novela “Carbono alterado” de Richard K. Morgan, uno de los referentes del nuevo Ciberpunk. Todavía no se ha estrenado, crucemos los dedos.

Literatura ciberpunk

Empezamos el articulo hablando de Gibson. Y terminaré hablando de algunos de los que continuaron su labor en el plano literario. El ciberpunk no solo no ha muerto, solo se ha transformado. Neal Stephenson escribió “Snowcrash” en 1992, abriendo una nueva visión del género. “Diáspora” de Greg Egan es otro paso más, y Richard Morgan, con “Carbono alterado” en 2002 continuó expandiendo el género. Por último y más reciente, “Ready player one” de Ernest Cline en 2011 sigue empujando. Otros géneros de la ciencia ficción intentan aprovechar las similitudes con el ciberpunk, como el biopunk y el steampunk, pero son primos pobres de un género que marcó un antes y todavía no ha marcado un después. Por que el presente, cada vez se parece más al ciberpunk…

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5 comentarios en “Ciberpunk: más allá de los límites de la literatura

  1. Es Musidora la que elige las pelis, pero le pasamos la sugerencia. El magazine del FSF está abierto a colaboraciones, así que si quieres hacer tú la reseña estás invitado 🙂

  2. En la sección de cine ¿por qué no incluir «Escape from New York» (1981, Kurt Russell, Lee Van Cleef, Ernest Borgnine, Donald Pleasence, Jamie Lee Curtis como narradora al principio) ? Fue una película que me impactó mucho, sin duda ciberpunk, aunque no pude verla en cine en su estreno cuando llegó en Betamax casi se quedó sin óxido metálico la cinta plásta de tanto que la pusimos en la video cassettera.

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