¿Fue Billy Idol cyberpunk?

Por @SandroideV

En 1993 el cantante angloamericano Billy Idol sacó el disco Cyberpunk con 38 años de edad. Su anterior álbum, Charmed Life, había tenido bastante éxito y el músico ya estaba consagrado con varios hits (Dancing with myself, Rebell Yell o White wedding) en las listas. Sin embargo, Cyberpunk tuvo muy malas críticas y Billy Idol fue acusado por fans y fandom de quererse apropiar del género de la ci-fi para lanzar su carrera. No volvió a sacar disco hasta 2005, doce años después.

Justo cuando salió Charmed Life en 1990, Billy tuvo un accidente de moto en el que estuvo a punto de perder una pierna y por el que tuvo que estar en reposo, tiempo que dedicó a producir música con ordenador. Y en esa tesitura, se le ocurrió envolver el proyecto en el concepto cyberpunk realizando un álbum de nada menos que 20 temas, una curiosa promo, videoclips ci-fi y un sorprendente y efímero cambio de look.

El punk del Bromley Contingent se había transformado en una estrella del rock american style y ahora estaba a punto de convertirse en un cyberpunker, diez años después de que el género literario saltara a las demás artes pero durante una década fructífera en cuanto a filosofía y actitudes realmente cyberpunks, ya que en 1993 Internet estaba asomando, la globalización evidenciándose y las computadoras empezaban a estar integradas en la vida ordinaria, y fue un periodo muy rico en ciberactivismo. Aún faltaban seis años para Matrix, y estaban con la tercera de Robocop. Para situarnos.

Extraña entrevista del escritor Timothy Leary a Billy Idol

Las mayores críticas que recibió el álbum de Billy Idol se refieren a la parte musical, producción y letras, ya que el resto del envoltorio cyberpunk era más que correcto, destacando el videoclip Shock to the System ( dirigido por Brett Leonard y con efectos de Stan Winston quien recientemente había trabajado en Terminator) que casi ganó un par de premios de la MTV, arrebatados ambos por Peter Gabriel.

Aunque William Gibson declaró que creía que Billy Idol no había leído sus libros, parece que el músico de rock ha sido siempre bastante fan de la ci-fi, por lo menos y sin duda alguna de Star Trek. Y también es admirador, como Sid Vicious, del alienígena Bowie, quien tal vez inspiró a Idol a reinventarse en estrella cyberpunk cual Ziggy Stardust.

A pesar del vistoso esfuerzo por mantener una estética coherente en su reinterpretación del futuro del punk, las letras de Idol no tenían la fuerza narrativa del cyberpunk y las numerosas referencias a temas mundanos las descontextualizaban del resto. La propuesta musical era lo suficientemente arriesgada para disgustar a los roqueros y muy poco novedosa para satisfacer a la Generación X, a la que se había, irónicamente, bautizado con el nombre de su propia banda punk británica.

¿Sabías que Billy Idol llevó rastas?

Billy Idol con dreadlocks rubias

No obstante las críticas que estaba recibiendo, Billy Idol siguió adelante con la promoción cyberpunker, y grabó un videoclip con el director de los Sex Pistols, Julien Temple. En él, la imagen clásica del roquero, con el pelo corto y de punta, daba el cambiazo a unas rubias rastas a lo Adamski o Seal y aparecía cantándole al amor como un Adán moderno encadenado.

Yo vi una vez a Billy Idol face to face, aunque de lejos, y fue el 18 de junio de 1993 en Barcelona: él llevaba el peinado de punta y un bastón. Estaba en el concierto de Lenny Kravitz en el Palau del Esports. Yo tenía Prodigal blues entre mis temas favoritos y por supuesto el Dancing with myself que ya era un clásico y conocía a sus bandas inglesas Generation X y Gen X. Lo vi asomarse al público desde un lateral del escenario, mirando directamente a donde estábamos nosotras. Le dije a mi amiga Anna Peix: es el Billy Idol. Y ambas, y las dos chicas de atrás que me escucharon, empezamos a agitarnos. Yo no estaba segura, así que con un gesto le pedí que se quitara las gafas de sol que llevaba puestas. Billy me hizo caso. Y yo, aún no sé por qué, en vez de reconocerlo… lo descarté. Hice otro gesto y dije: No eeees. Y las cuatro chicas ignoramos a Billy Idol. Convencidísima hasta que al día siguiente vi en el periódico una pequeña foto de Idol en una nota sobre el concierto de Kravitz y Robert Plant.

Foto de Xavier Mercadé fechada en Barcelona el 17 de junio de 1993

No sé si entre eso y la visión cercana de las eróticas rastas-tentáculo de Kravitz, Billy Idol hizo el boom estético o fue casualidad. Pero como siempre me he sentido muy culpable de aquella confusión surrealista, aprovecho para compensar con este piropo:

BILLY IDOL FUE CYBERPUNK

Billy en la computadora

Y creo que fue un acercamiento sincero al subgénero, aunque lo usara de un modo más complementario que básico, carente de ideología pero no de cariño. Cada cual se acerca a las fantasías futuristas desde donde quiere, a veces como objetivo y otras como excusa. Pero hay que decir que Billy Idol, con su mueca de labio torcido y sus pantacas de cuero a lo Morrison, el rollo motero y la actitud de desafío, tiene un look ideal para un personaje de cyberpunk.

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BLACKY; NUESTRO PRIMER AGUJERO NEGRO

por @SandroideV

Es fascinante la notica de la primera imagen de un agujero negro de este 10 de Abril de 2019. Vale, no es lo mismo que vivir el aterrizaje de una nave extraterreste en Nueva York, pero es bastante emocionante. Desde que nos contaron de su existencia, los agujeros negros son recurso argumental de la ciencia-ficción y nunca lo habíamos visto.

Farscape (1999)

Cuando por fin le vemos la cara resulta que es un culo. Porque esa, diría, ha sido la broma más recurrente en las redes y fuera de ellas. El ano cósmico, metafóricamente hablando resultaría  el final de todo. Aunque según la Teoría de los Agujeros del filósofo underground barcelonés Jordi Soleto los agujeros no tienen principio ni fin y todo fluye a través de ellos. Asomarse al agujero negro (al que deberíamos poner nombre; algo así como Blacky) y concebirlo como uno de salida única hace que te preguntes si estamos dentro o fuera. En cambio Soleto probablemente resolvería mi duda aclarando que todos los huecos son caminos por los que transitar.

Un agujero negro es un misterio para la mayoría de nosotrxs aunque leamos atentamente la descripción oficial, ya que se maneja en una abstracción considerable  y a distancias incondecibles para terrícolas de a pie, como lo son muchas otras cosas todavía, incluso para la Ciencia. Los avances en la técnica nos acercan a las incógnitas y se supone que iremos resolviendo poco a poco algunas cuestiones y a la larga tal vez la humanidad futura conozca por fin el sentido de la existencia. Si es que lo tiene. Con permiso del colectivo terraplanista, que imagino habrá dado por sentado que esta primera imagen del agujero negro la han dirigido las hermanas Wachowski.

El agujero negro supermasivo pillado in fraganti  se encuentra en el centro de la galaxia M87. Lo cual ya me parece el título de un cuento de ciencia-ficción, una parada en la Guía del Autoestopista Galáctico. El avance científico que supone esta imagen dicen que es la monda, pero el camino que se abre a la imaginación es tremendo también.

Citando a la Wiki: Un agujero negro supermasivo es un agujero negro con una masa del orden de millones o decenas de miles de millones de masas solares. Estudios científicos sugieren fuertemente que la Vía Láctea tiene un agujero negro supermasivo en el centro galáctico, llamado Sagitario A. Se cree que muchas, si no todas las galaxias, albergan un agujero negro supermasivo en su centro. De hecho, una de las teorías más extendidas en los últimos tiempos es la de suponer que todas las galaxias elípticas y espirales poseen en su centro un agujero negro supermasivo, el cual generaría la gravedad suficiente para mantenerla unida. La galaxia elíptica M87, es la galaxia elíptica más brillante cercana a la Tierra y una de las fuentes de radio más brillantes del cielo, es un objetivo popular tanto para la astronomía amateur como el estudio científico. Se encuentra a unos 16,4 millones de pársecs (53 millones de años luz) de la Tierra.

Blacky versus Sauron

¿Cómo te quedas? Los comentarios en las redes sobre nuestra destrucción total también son unos cuantos. Encima el ano cósmico es clavadito al malvado ojo de Sauron. Y es que el Universo bajo nuestra humilde mirada aparece basto, oscuro y solitario, y presenta cualidades mágicas a la vez que terroríficas, y las corrientes más espritualistas, guionistas de Hollywood y escritorxs cifi alimentarán con este histórico acontecimiento nuevas historias fantásticas. 

La belleza y poesía visual del agujero negro es hipnótica. Nos mira y nos sujeta, nos hace permanecer y a la vez nos condena. La visión resulta inquietante. El centro sin luz parece estar rodeado de fuego. Una canción me viene de inmediato a la cabeza. Y me pregunto qué pensaría su autora, June Carter Cash, si estaría de acuerdo conmigo en que a veces se siente con la intesidad de 6000 masas solares, y en que la vida en sí no es mucho más que una llama…

BURN BURN BURN

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Black Mirror Sound

Por @franciscoxec

En la serie británica de ciencia ficción, el futuro próximo (o actualidad alternativa) se nos presenta desmesurado; desproporcionado. Si hoy existe Facebook, en Black Mirror lo tenemos instalado en un chip conectado directamente a nuestro cerebro. Así contado no cuela, pero sus guionistas se encargan no solo de hacerlo verosímil sino, además, tenebroso. Todo ello en un contexto inmaculado, de progreso, tecnológico y de bienestar.

Las situaciones que abordan son varias: problemas de pareja, guerras políticas, asesinatos, muertes, realities… Es decir, que la trama puede girar tranquilamente alrededor de una cena, una salida o un funeral; lo de toda la vida, pero con un ‘twist’ teconológico, pijo y macabro.

Por supuesto, un concierto o festival podría haber sido la trama principal de uno de los tantos capítulos de Black Mirror, pero para lamento de los guionistas, en Barcelona, ciudad vanguardista, se les adelantaron. En el pasado reciente, el Primavera Sound era un festival de música ¿’indie’?, ¿alternativo? Bueno, por ahí va, ustedes me entienden. Y lo que uno percibía últimamente era que “algo estaba cambiando” en uno de los mejores espectáculos de música del mundo (en su género).

Sería injusto decir que “algo estaba mal”. Quedémonos con el “algo estaba cambiando”. Primero, su público fundador ya no es tan joven: entre los 40 y 50 años todos. Y si bien los gustos pueden mantenerse, los hábitos y, sobre todo, el cuerpo, cambian. Hace algunos años empezamos a ver cómo los carritos de bebés inundaban el festival, para luego ver niños poniendo cara de culo al lado de sus padres rockeros (para la nueva generación, supongo, era el equivalente a estar en un festival de boleros o coplas).

Pero los cambios no solo estaban en el público, los Sonic Youth ya de ‘youth’ no tenían nada. Ahora ya ni existen. Y no solo eso, que sus símiles eran cada vez más arrinconados en los horarios; casi como si les hicieran un favor por presentarse en el festival. Por ahí aparecía Grace Jones (con más de 60 años) y nos recordaba los buenos años del Primavera, pero, hombre… son más de 60 años los de la señora… Y nosotros no muy lejos de ella.

Desde mi subjetividad, me pareció que los organizadores (ellos también con una edad respetable ahora), trataban de adecuarse a los nuevos tiempos. En su momento, ellos fueron los jóvenes empresarios que tuvieron la osadía de tener una idea muy loca, pero sus antenas receptoras les terminaron dando la razón hasta crear algo que internacionalmente forjó la imagen de Barcelona, como las Olimpiadas del 92 o el Barça de Guardiola… Y es que el Primavera se convirtió en un ‘clásico’ de de la ciudad. En la historia ya está. Sin embargo, la sensación de hoy es como la de aquel pureta que quiere hacerse el moderno en una discoteca y no encaja ni de coña. Se le pasó el tren, pues. Calvo, con coleta, banda en la cabeza y con tejanos apretados. Barriguita también.

De un momento a otro, la programación se vio inundada de ¿’música negra’? que sonaba a Billboard. Pero, al parecer, la cosa no terminó de cuajar. Había que hacer algo. Un golpe audaz. ¿Y qué se les ocurrió? Miley Cyrus (he tenido que revisar en Google cómo se escribe, algo que no me pasa con Arnold Schwarzenegger).

Yo no la voy a criticar, pero sí destacar que en el Primavera Sound no pudieron escoger personaje más icónico para hacer un brutal anuncio: ¡Esto se acabó! Para mí, están en su derecho. Es su festival; es su empresa. Y si no te gusta, no vayas. Como cuando empezaron a separar el público entre pobres y VIP. ¿No te gusta? Pues no vayas, no seas hipócrita. Y es que ni el reguetonero J. Balvin (un colombiano que se quitó la tilde en la ‘i’ para sonar más gringo), de la quinta de Shakira y de Alejando Sanz, podría haber igualado la metáfora de la Cyrus. Por si acaso, él también es cabeza de cartel este año. Por eso lo menciono.

Entonces, estábamos en que es su derecho hacer con el festival lo que quieran. Y buscar el beneplácito de otra generación, porque la ‘histórica fundadora’ está tomando un buen vino en sus casas escuchando tal vez jazz, música clásica o TR/ST, por qué no. Ahora, lo que me parece incomprensible es cómo anunciaron a la ex Hannah Montana (otra vez Google). “An icon of contemporary pop in all its dimensions”. No me jodas… ¿Para quién es ese mensaje? ¿Para los que iban al festival a escuchar a Tortoise? ¿De verdad pueden creer que la gente es tan idiota? “La invitamos porque se nos da la gana” era un mejor anuncio. Irrepochable y brillante. Por supuesto, el mensaje no iba a los incondicionales de Miley, a quienes les importa un pepino las explicaciones, sino a quienes relacionamos ‘pop’ con Andy Warhol.

Retirarse a tiempo es un privilegio de pocos.

Lo que nos faltaba: ahora no solo los políticos nos creen estúpidos (aunque en este caso tienen razón). ¿Será que, tal vez, hay una luz al final del túnel? Si, pero una al estilo Black Mirror: los estúpidos no somos nosotros.

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2019 el año de Akira

por Johnny Cherokke

2019: Akira ha vuelto.

Hemos llegado ya casi a mediados del año 2019, el año en el que tiene lugar esta obra maestra. Hace pocos días que la red bulle con la noticia de que ha sido aprobado de nuevo (anunciada y cancelada varias veces en los últimos años) la adaptación de Akira. Volveremos a Neo-Tokyo, bien, pero, ¿bajo qué condiciones? Sigue leyendo

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