«Fabricando al hombre perfecto» (Making Mr. Right) es una comedia romántica de fantasía ci-fi dirigida por Susan Seidelman en 1987 y protagonizada por Ann Magnuson y John Malkovich. Es la tercera película de Seidelman, que se había estrenado con Smithereens (1982, con Richard Hell en el reparto) y había dirigido ya la conocida «Buscando a Susan desesperadamente» (con Madonna y Rosanna Arquette) en 1985. El vestuario, de Rudy Dillon y Adelle Lutz, y la producción artística, entre los atractivos de este simpático film.

Frankie Stone (Ann Magnuson) es una triunfante asesora de imagen de personas famosas, contratada por la NASA para que lleve la campaña del lanzamiento del androide Ulises al espacio, fabricado por el antisocial Doctor Peters a su imagen y semejanza (interpretados ambos por un divertido John Malkovich).

Inmersa en las problemáticas amorosas típicas de la mujer liberada ochentera, Frankie logra mantener su carrera mientras su madre, amigas, clientes, novios y pretendientes orbitan alrededor demandando atenciones, entre ellos el androide Ulises, que se enamora de ella.

La trama, acompañada por una banda sonora más ochentera imposible, es una historia de amor en la que la protagonista viaja de un lado a otro de los esquema mentales ajenos esquivando relaciones tóxicas como una gacelilla, hasta que da con quien le da valor personal. Es una película bastante feminista para la época, que con el tiempo, si bien resalta ostentosamente los valores del amor hetero-romántico, sigue conservando la peculiaridad de ser una narración única, desde un punto de vista claramente femenino, en la ci-fi de los años ochenta. Se lanza con un tema clásico de la ci-fi, el amor humano-máquina (normalmente monopolizado por la visión masculina del asunto y el fetichismo de las Evas futuras; las ex-machinas y otras muñecas mecánicas, como la de Metrópolis, que vagan desde hace tanto tiempo en el imaginario colectivo) y le da un vuelco sustituyendo la falta de sentimientos robótica por la exploración de los mismos. Más humano que los humanos.

A pesar del tono ligero de peli de entretenimiento que parece resumir expresamente muchos de los tópicos de la década que ya iba llegando a su fin (bodorrio incluído, aunque no de los protas), se hilvana un filo hilo enlazado a la demanda de ternura y cariño en un mundo demasiado práctico.

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Un comentario en “Futuros de cine: Fabricando al hombre perfecto

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